vida de alquiler



estado: sin apetito, trompadas de la vida, de alquiler
olvido: vivir, disfrutar, viajar, mar 
clima: 6º por la mañana, lluvia espontánea, cielo agonizando, aburrimiento 
previsto: expo, mover, ordenar, experimentar, buscar, encontrar 

suena en el soundtrack de mi vida: Metronomy - The Look


cuando hablo con mi madre me entran ganas de cagar…

la verdad que tiene razón cuando me dice que parece purgante/laxante. pero produce en mi la misma sensación de tranquilidad de cuando te fumas un cigarro después de comer o mientras estas muy concentrado, esa sensación placentera y orgasmica que puede durar por horar. Me relajo, me transporto con su voz a sus brazos mientras me cuenta cualquier cosa. 


tengo frío

lluvia, paraguas, charcos, viento, manos frías, pies helados, estalactita en la nariz, gotas, humo en la boca, canibalismo de refugios mientras pasa la lluvia, nubes, apagones, niebla, filtración de aire por toda la casa, frío calor, sudar, calificaciones a tope, radiadores, termostatos, calados, cala bobos, chubascos, chimeneas… 

necesito: jerseys, abrigos, calcetines, nórdico, gas, girar el colchón, agua caliente, tés, abrazos, guantes, bufandas, música… 





salmón de ciudad

haciendo slalom entre el gentío, derrapando empapada en celulosa, hormonas, testosterona, humo, marcas, basura… me mezclo entre la multitud, los esquivo como puedo, mis hombres protegen el resto de mi cuerpo, mi cuerpo me pide más protección, mis brazos brazos responden con movimientos en péndulo, algunos se alejan, a otros les da igual, hasta que reciben la hostia del reloj, parece que reaccionan cuando me ven a contracorriente, anónimos marchando sin sentido, consumo masivo, ciudad cosmopolita, roces, miradas transeúntes, escalofríos, historias recreadas en segundo con una mente barata llena de alquitrán, más muertos que vivos, vivos muertos de paso, absurdo, tragicomedia, nada de esto tiene mucho sentido


espejos y la puta que los pario

Granos, canas, arrugas, pelos, ojeras, kilos, cicatrices, manchas, años…
Mientras más te miras peor te sientes. Muchas veces creo que los espejos
se han convertido en un instrumento de tortura, o quizá siempre lo fueron.
Han perdido su esencia, han sufrido una metamorfosis, intoxicándonos y
etiquetándonos a todos.
Nos hemos convertido en rostros ciegos que sólo ven imperfecciones que nos
han infiltrado en nuestras mentes aturdidas de vanidad superflua.
Nos dijeron que la esclavitud se había extinguido, lamento decir que nos
engañaron, somos esclavos de nuestra apariencia.
¿Y las mujeres somos masoquistas? ¿Por qué nos gusta tanto mirarnos al
espejo? ¿O sólo se miran las que tienen autoconfianza? ¿y los hombres,
viven más felices por no mirarse? ¿Qué vieron los indios en esos espejos para
cambiarlos por oro?
¿Y si los espejos nunca hubieran existido? No tendríamos esa asquerosa y
putrefacta capa de superficialidad que nos carcome por dentro, dejándonos
llenos de roña oxidada, haciéndonos crear estereotipos e ideales atrofiados,
llenos de arrogancia y soberbia. Por cosas como estas nos han hecho creer
pensamientos absurdos como que al que rompe un espejo le caen 7 años
de mala suerte, el mismo 7 de la suerte que te encuentras en las máquinas
tragaperras. ¡Que afortunados!



Nicole Jaramillo